Ayer por la noche no podía dormir, y es que me puse a pensar en porqué leches he escogido un tema tan complejo y relativamente nuevo como la etología (conducta animal) como mi principal especialidad. Es una ciencia en la que aún no lo sabemos todo y que hay mucho por explorar. Sería mucho más sencillo dedicarse a otra cosa más asentada.

Enseguida me topé con una respuesta, que me recordó quién fui y quién soy. Hoy escribo esto para que tú también lo sepas y para que veas lo que hay detrás de mis sueños.

Lo de hoy es delicado...

Vamos al grano. De pequeño maté a una perrita, y no una cualquiera. Era una caniche negra a la que quería muchísimo. Se llamaba Pegui y era la perrita de mi abuela.

Mis padres y parientes no me culparon porque tenía 4 o 5 años y no sabía lo que hacía, pero yo creo que sí y es algo de lo que me he sentido culpable siempre y que me ha marcado mucho.

Siguiendo con la perrita, Pegui era ya muy mayor... y jugando con ella, con la brusquedad típica de un niño pequeño que trata a los perros como un juguete (lo que mucha gente le llama hacerles perrerías), le dio un ataque al corazón. Puso todo su cuerpo tenso y quedó tumbada de costado, primero tuvo convulsiones y luego simplemente exhaló un largo suspiro.

Obviamente, ni me imaginaba que llegaría a pasar eso.

No podía ser... ¡Pegui había muerto! ...y había sido por mi inconsciencia.

Se me heló la sangre, tirado en el suelo y mirándola, con los ojos como platos... Chillé y lloré al mismo tiempo como un energúmeno... luego, solo recuerdo a mi padre haciéndole un CPR (el boca a boca) y todo lo demás en blanco... Recuerdo también pedirle perdón a todo el mundo durante años, cada vez que lo recordaba.

Esa experiencia me enseñó que nuestras mascotas son mucho más vulnerables de lo que pensamos y que hay que tratarlas con más cuidado. A raíz de ese trauma, con los años empecé a desarrollar una compasión especial por los animales que iba un paso más allá de la conexión que todos sentimos con ellos.

No estoy hablando de superpoderes astrales ni nada parecido, hablo de una sensibilidad especial por ellos.

Al principio formaba parte de mi traumático duelo por la perrita, pero luego se convirtió en parte de mi carácter.

Esto me dio un punto de vista nuevo sobre los animales, que creo que hoy necesito explicar. Es una de las razones por las que dedico mi tiempo y esfuerzo a ayudar a todos los perros y gatos posibles.

Quiero decir que también tuve una gatita que se llamaba Nina, que traté como un juguete y que tuvimos que dar en adopción porque la vida en un piso con el estrés de soportarme era insostenible. Su final fue más feliz, porque la adoptó un payés y hasta tuvo hijos.

Todo tiene un porqué

Todos nuestros sueños suelen tener un motivo detrás, mucho más poderoso que el dinero, la fama o el poder. Si tuvieras todas tus necesidades básicas bien cubiertas ¿qué harías? yo lo tengo claro.

Es un agujero que solo se puede tapar con la realización personal. Yo tengo muy claro lo que haría: Lo que hago ahora (ayudar en redes, asesorías online, escribir artículos y libros), pero multiplicado por 10, porque sería más LIBRE. Eso es lo que estoy intentando conseguir actualmente.

En mi caso, descubrí que estudio y difundo sobre el mundo de los animales porque mi propia ignorancia sobre los perros me llevó al maltrato. No era consciente, nadie me había enseñado nunca cómo tratar a los animales. Simplemente me lo pasaba bien, sin saber cómo repercutía eso en el animal.

Había empatía, siempre la hubo, pero no consciencia de lo que hacía. No leía el lenguaje del perro. No sabía que los animales me tenían miedo. Tuve que aprender por las malas que LAS MASCOTAS NO SON JUGUETES, pero no es justo. Significó la muerte de lo que yo consideraba en ese momento un miembro de mi familia.

Siento mucho lo que le hice a Pegui, esté donde esté. Ya sé que ahora ya es tarde, pero voy a cambiar las cosas. No solo por ella, sino por todos los perros y gatos que sufren maltratos inconscientes de sus dueños o tutores. Intentaré evitar también que esto mismo les pase a otras personas, sin importar su edad.

Todo esto, plantea algo muy interesante que llevo tiempo pensando...

El animal no es el que tiene un problema, sino tú

Igual que dije hace tiempo, a menudo cuando me han pedido ayuda, el que tiene un problema es el amo, no el perro.

Los perros y gatos son ellos mismos, siempre. Tienen necesidades y formas de ser que se mantienen. Somos nosotros los extraños que pretendemos exigir cosas, a veces imposibles. Nos falta un sentido común que parece no existir con los animales, déjame que te dé un ejemplo para que lo veas claro:

¿Tú podrías aguantar 24 horas encerrado en una celda sin quejarte ni llegar a pedir ayuda? Obviamente no... te empezarías a desesperar a la media hora. En cambio, algunas personas esperan que un perro acepte estar en una celda 24 horas con un bol de comida y otro de agua.

Hay necesidades que no sabemos que hay que cubrir, mucho más allá de la comida o el cobijo. Es evidente para nosotros que no podemos estar encerrados alejados los unos de los otros ¿no? pues a los perros les pasa exactamente lo mismo. Son cosas como esas las que quiero corregir.

Otro ejemplo sería el tema de la socialización. Si cogiéramos a una persona y no le mostrásemos a otro ser humano, este desconfiaría e incluso temería a las otras personas. Lo mismo pasa con la socialización en perros... es de cajón cuando lo ves.

Debemos empezar a enfocar el tema de la educación canina y felina desde otro punto de vista. Más que adaptar los animales a nosotros, creo que primero deberíamos entenderlos bien, y en base a eso aplicar diferentes técnicas o prácticas para mejorar nuestra convivencia. Sabiendo lo que hacemos. Con la comprensión y la compasión llegaremos más lejos que con la imposición.

Quiero que tú y mucha otra gente entienda mejor a los animales. Y que las personas que no lo hacen, los respeten. Se lo merecen, aguantan muchas barbaridades cada día y poco a poco pierden su propia personalidad original como especie (a través de nuestra domesticación), para complacernos. La adaptación debería ser en ambas direcciones...

Si consigo que la gente no vuelva a maltratar a sus perros o gatos por desconocimiento, creo que dejaré un mundo mejor para las generaciones que vendrán. Con suerte, habrá menos animales que sufren maltratos como Pegui y Nina.

Si el dinero no fuera un problema, yo ayudaría a todos los que pudiera. Seguiría haciendo lo que he hecho hasta ahora por internet e incluso presencialmente si hiciera falta. Porque esto es algo que me puede.

Hoy he decidido dejar a un lado mis debilidades y explicarte mi historia. No es el único motor que me impulsa a escribir, pero ahora entiendes porqué defiendo de forma tan encarnizada a nuestras mascotas y porqué les tengo tanto cariño a las personas que las tratan bien.

Animals Academy

Quería aprovechar este artículo para hacer un pequeño apunte sobre el blog de etología

Ya llevo mucho tiempo escribiendo artículos sobre animales. He estado en Animals Academy unos años y ahora lo he dividido en dos nuevos blogs, que serán más especializados y permitirán a los tutores de perros o gatos tener recopilados los artículos para su mascota en concreto.

Algunos de los viejos contenidos se están mejorando, ampliando y convirtiendo en libros. También he abierto una consulta sobre conducta animal. Esto, y mucho más lo tienes en mi Linktree

Pronto empezaré a darle caña a mi perfil de Instagram, ya que me interesa empezar a ayudar a más personas, que allí preguntan A DIARIO.