El caso de Milka

Esto es algo que me encuentro más veces de lo que me esperaba, y es que cada vez hay más perros que tienen tal nivel de intensidad emocional durante el paseo, que parece que el mundo se acaba. Les domina la ansiedad y tienen una prisa insoportable. Tiran de la correa como si no hubiera un mañana. Es horrible pasear a un perro ansioso, lo sé por experiencia, por eso hay que actuar YA para cambiarlo. Teniendo en cuenta todo lo que nos aporta tener un perro en casa, el animal tampoco se merece vivir así.

Hago este artículo por un problema que me comentó una seguidora muy maja de Instagram, @debradono. No encuentro su mensaje original, pero básicamente dijo en un comentario que tenía a una perra de 4 años, Milka, que siempre estaba muy ansiosa durante los paseos, siempre con su energía por las nubes y que tiraba de la correa, etc.

Como pasear a un perro ansioso
Esta es Milka - Fuente

Cuando vi que comentaba que la sacaba 3 veces a la semana (aunque la perra podía hacer sus necesidades en casa) fue cuando saltaron mis alarmas. Estaba muy claro, esa perra estaba sufriendo, así que la contacté y le di un par de instrucciones. Hoy lo traslado aquí por si tú o algún conocido tuyo tenéis problemas para pasear a vuestro perro con traquilidad.

Primero de todo hay que entender la importancia del paseo, luego hablaremos de qué se puede hacer para convertirlo en algo placentero.

Los perros necesitan salir MÁS de lo que creemos

Ya lo comenté brevemente en el post sobre las necesidades etológicas del perro. Un perro no sale a la calle porque quiera hacer sus necesidades y ya está. Si no, sería muy fácil: Todos tendríamos una zona en nuestro jardín donde el perro podría hacer sus pipís y popós para volver luego a casa tranquilamente, sin peligro a ser amenazado o agredido por perros, coches u otras historias.

Sin embargo, resulta que nuestros gordis son animales sociales, que necesitan una estimulación social y, entre otras cosas, pasear les da la vida. Es lógico que Milka tuviera una ansiedad terrible al salir pasear, ¡apenas lo hacía varias veces a la semana!

Tal y como decía mi querida Patricia B. McConnell en Al otro extremo de la correa, el perro tiene una cantidad de energía que debe quemar con actividades como el paseo, o sino luego explotará y la sacará de cualquier forma. Como por ejemplo, sacando toda la energía de varios paseos acumulados en uno solo, o volviéndose agresiva.

También está el otro extremo, que sería coger miedo ansioso al paseo, debido a la falta de una costumbre. El perro necesita pasear, pero no hacerlo suficiente lo convierte en un animal con muchas inseguridades también. Ni un tipo de problema ni otro son nada apetecibles.  

Hazme un favor y pasea a tu perro al menos 3 veces al día, cuanto antes empieces a hacerlo, mejor. Hay perros, como el border collie, que pueden llegar a necesitar 5 o 6 paseos diarios para no volverse problemáticos (sobre todo si viven encerrados en un piso), aunque esto depende del caso.

La acción empieza al salir a pasear

Otro factor que puede influir en la ansiedad de un perro al pasear es cómo está en el momento de salir.

Igual que comentan algunos científicos y profesionales del sector desde hace muchos años, el nivel de energía con el que sale un perro es el nivel base. A partir de ahí, generalmente el perro irá subiendo su intensidad emocional durante su paseo.

Si pudiéramos poner un numerito a la emoción del perro sería de la siguiente forma:

  • Si al salir es un 2, durante el paseo llegará al 5.
  • Si al salir es un 5, durante el paseo llegará al 8.

Cuando tengas un perro que sacas poco a pasear y, encima, al abrir la puerta de la calle lo tengas en emoción 10, te acordarás de mí. Ya me dirás tú si va a estar o no nervioso y ansioso durante el paseo ¡Lo mínimo a esperar será que se suba encima de la gente o que pegue tirones!

Medidas generales a tomar

Lo mejor que puedes hacer para remediar la ansiedad durante el paseo es, primero, acostumbrar al perro a tener un nivel de emoción base bajito, vamos, a estar más tranquilo. Ayudará a evitar que sus emociones se le desborden y además mejorará también su gestión emocional, (sobre ese tema, que es mucho más complejo, este es un libro muy bueno).

Obviamente, para empezar, paséalo 3 o 4 veces al día. Durante un tiempo, el perro seguirá con la misma energía, pero irá viendo que ya no hay razón para ponerse así… normalizará los paseos y no se los tomará como hasta ahora, con el tiempo. También intenta que estos paseos sean de suficiente tiempo; hay perros que tienen suficiente con 20 minutos (generalmente, los más pequeños) mientras que otros necesitan hasta 1 hora o más.

Si solo puedes sacarlo una vez al día intenta que el tiempo sea acorde a su necesidad. Por ejemplo, una excursión de dos horas podria ser una buena solución. Aunque te recomiendo que de vez en cuando lleves a tu perro a excursiones más largas, por la montaña.

Algo que te ayudará mucho también, mientras la cosa se tranquiliza, es bajar su nivel base de excitación antes del paseo. Enséñale la correa y espera a que se calme un poco antes de colocársela y salir a pasear. Puedes ayudarle intentando que se estire o sentándote a su lado, y entonces ponerle la correa en cuanto no se lo espere. Esto es algo que no funciona con todos los perros, ya que algunos aprenden a aguantarse la emoción y de golpe saltan cuando menos te lo esperas. Si ves que no te da resultado, cambia de estrategia, por supuesto.

Intenta no alargar tampoco mucho el tiempo del engaño para no convertir el momento previo al paseo en algo frustrante y desesperante para él, sobre todo si está meándose o algo parecido. Si el perro sale desde un estado tranquilo a la calle verás cómo la cosa va mejor.

En general, también intenta que el paseo sea tranquilo. Si puede ser, los primeros días evita encontrarte con cosas que exciten demasiado al perro. Una idea muy buena, que se le ocurrió a Debra,  que de momento solo puede sacarla una vez al día, es la de pasear al perro de noche, cuando las calles están más tranquilas y por donde hay menos perros. En realidad, si lo piensas, el paseo nocturno también es mucho más tranquilo y relajante, y te conviene que tu perro haga esta asociación.

Si me preguntas cómo debes pasear a un perro ansioso, si solo pudieras hacerlo una vez al día, yo te diría que sigas el ejemplo de Debra.

Juegos de olfato

En casa, mientras tanto, te recomiendo empezar a hacer juegos de olfato como este, que harán que tu perrito empiece a interesarse más por usarlo. Si tu perro olfatea durante el paseo o en casa, inevitablemente se tranquilizará, porque no sé si lo sabías pero el olfato es algo terapéutico para ellos ¡Pronto te daré más opciones de juegos de olfato, dame tiempo para escribírtelo!

Por ahora hemos tranquilizado al perro, ¡pero quieto parao! No vayas a ningún sitio. Aún no hemos hablado de cómo puedes hacer que deje de tirar de la correa. Este es un problema que podría continuar a pesar de todo, ya que para un perro esto se acaba convirtiendo en algo normal.

¿Qué correa usar?

Hablaremos con más detalle sobre esto en otro artículo, pero debes evitar el arnés de espalda. Son para que el perro tire (se usan en trineos y en perros de rastreo), ¿quieres que tu perro te arrastre como un trineo? si estás aquí, seguro que no. Te convendrá más usar un arnés de pecho o el collar clásico de cuello.

Por otro lado, una correa no expandible también es mucho mejor para que el perro pueda controlar bien cuál es su distancia y ver cómo la correa deja de estar tensa cuando hace las cosas bien. Por cierto, te recomiendo que tenga una longitud de entre 1,5 m y 3 m.

Cómo pasear a un perro tranquilo
¡De esto estamos hablando! Aunque en una playa me gusta más ver a los perretes corretear, ¿a ti no?

Además de todo esto hay diversas técnicas muy interesantes para conseguir que un perro deje de tirar, pero no quiero que se alargue demasiado este artículo. La mayoría te las enseñará un adiestrador profesional (o yo, en otra ocasión).

Sin embargo, hay una que es muy rudimentaria y no puedo dejar de mencionar para no dejarte con mal sabor de boca. Es rápida de explicar y fácil de aplicar. Las hay mejores, la verdad, pero las otras son más complejas y lo dejaremos para otro día (o consulta a un adiestrador en positivo, si quieres). Considera esto una clase de adiestramiento básico.

Cómo hacer que el perro no tire de la correa: La técnica del semáforo

Antes de nada, una de las claves esenciales en cualquier adiestramiento es asegurarte de ser instructivo con tu perro. La comunicación es vital. Si quieres dominar del todo el paseo con un perro ansioso, esta es la esencia para conseguirlo.

¿Quieres que tu perro deje de tirar de la correa? Házselo saber.  No podemos esperar que tu perro te entienda si no le dices lo que quieres, de una forma natural. Sé instructivo y dile las cosas en el momento, dándole todas las pistas posibles para que te comprenda.

En realidad hay muchos más matices relacionados con la gestión emocional, que ya irás aprendiendo, pero a un perro puedes enseñarle a dejar de tirar usando esta técnica básica de adiestramiento, que funciona de la siguiente forma:

Las reglas del semáforo

Consiste en dos reglas que establecemos durante el paseo, que se asemejan mucho al funcionamiento de un semáforo:

  1. Si el perro tensa la correa = semáforo rojo, nos quedamos parados.
  2. Si el perro relaja la correa un poquito = semáforo verde, seguimos el paseo.

De esta manera, estamos premiando al perro (con la continuación del paseo) cada vez que deje de tirar de la correa. Hay muchos matices más a tener en cuenta, aunque saber solo hasta aquí ya te podría servir para empezar.

Matices

Es interesante que cuando nos pongamos en modo semáforo rojo hagamos lo que te he dicho: ser instructivos. En cuanto nos toque parar daremos alguna señal a nuestro perro, para que sepa que algo ha cambiado. Esto puede ser algo como “no tires, Toby”, o “no, así no Toby”.

No hace falta que te enojes y te recomiendo que NO grites. De hecho, te recomiendo que intentes estar relajado durante todos los paseos, el perro lo nota y se le engancha.

Lo que sí que, por experiencia propia, no te recomiendo es animar al perro cuando deja de tirar de la correa. Felicitarlo puede parecer algo bueno, y lo es, pero cuando estamos hablando de ansiedad y excitación es mejor quedarnos en silencio y simplemente premiarlo con el paseo. Hay muchos perros que con la más mínima felicitación vuelven a tirar.

Otro matiz es la comprensión del contexto: Observa lo que pasa a vuestro alrededor y ten en cuenta si hay perros u otros animales a la vista, alguna razón por la que está tirando. A veces, el perro tira por costumbre, y eso es lo que estás intentando limitar o erradicar, pero hay ocasiones en las que se querrá avanzar porque algo le está excitando mucho. Tal vez ha visto una ardilla, a un perro amigo o a su querida mami.

En esos momentos no esperes que te haga caso, a pesar de que ya lleves días enseñándole a pasear más tranquilo. Hay cosas que aún lo descontrolarán, pero no serán una mala señal, porque poco a poco el perro irá aprendiendo cuáles son las nuevas normas del paseo. Verás que es cuestión de costumbre.

El uso de premios durante el paseo

Ya te he explicado que el continuar con el paseo ya es un premio de por sí, pero tal vez creas necesario reforzar aún más su adiestramiento. A pesar de volverte redundante, en muchos casos los premios ayudan. Permiten al perro centrarse un poco más en ti y, para qué negarlo, hace que el perro te haga un poco más de caso y esté más motivado. Claro que también puede ser que no te coja los premios, pero eso te lo comentaré al final.

Hay dos formas de darle sus premios que pueden funcionar:

  1. Tirando el premio al suelo (y haciendo que el perro olfatee más durante el paseo)
  2. Dándoselo de nuestra mano (y haciendo que lo relacionen más con estar cerca de ti)

Ambos métodos tienen que usarse cuando toca, es decir, depende del caso. Déjame explicarte.

Tirar el premio al suelo

Tirar los premios al suelo puede estar bien para incentivar un mayor uso del olfato (y más relajación). Sin embargo, esto puede facilitar que el perro acabe comiendo más cosas aleatorias del suelo durante el paseo.

Puede acabar obsesionándose con encontrar más premios del suelo y eso es un grave problema cuando paseamos al perro por la ciudad o por lugares donde seguro encontraremos de todo.

En el caso de que tu perro y tú tengáis la suerte de vivir en el campo, tal vez esta técnica sea interesante. Claro que hay casos en los que los perros no acaban cogiendo la manía de comerse todo lo que encuentran, pero es un verdadero problema y no te recomiendo el riesgo.

Otra cosa es si quieres usar primero esta técnica porque la de darle el premio de tu mano no te funcione bien. Es posible que con algunos perros funcione mejor esta, aunque el arte está en saber cuando elegir bien. Sigue leyendo para saber por cual optar primero, aunque ya verás que todo es ir probando y ver lo que funciona con tu perro.

Darle el premio de nuestra mano

Si le damos el premio de nuestra mano, el perro relacionará el acercarse a nosotros con el premio, por lo que lo verá como algo a tener muy en cuenta.

Sin embargo, hay perros que adquieren lo que muchos adiestradores y etólogos llamamos efecto yo-yo. Es un tema emocional, sobre todo. Es como si el perro hubiera cogido carrerilla desde nuestra posición y de repente sale escopeteado a tirar otra vez de la correa, en cuanto recibe el premio.

Esta técnica es mejor para practicarla en ciudad, por lo que ya te he explicado antes. Sin embargo, como ya has visto ambas formas de dar el premio se pueden combinar. Si una no funciona, puedes empezar por la otra.

¿Y si no coge el premio?

Hay casos en los que un perro puede ser que no quiera premios durante el paseo. Si eres su amo y te tiene confianza, y normalmente en casa te los coge, entonces eso es una mala señal.

Es muy probable que esto sea por un tema de ansiedad o miedo grave. La situación lo está sobrepasando de tal manera que no tiene tiempo ni ganas de comer, aunque se lo des tu. Es una clara señal de algo de lo que pasa en el paseo es demasiado para él, y te recomiendo hacer lo que hizo mi seguidora Debra: pasearlo por zonas tranquilas, y que nadie lo pueda molestar.

Si hay esa clase de ansiedad o miedo puedes aplicar otras estrategias, como hacer muchos paseos cortitos, que durarán hasta que el perro empiece a ponerse nervioso, así encontrarás el lugar o situación en el que deja de cogerte los premios (y detectar qué es lo que lo pone nervioso).

Dependiendo de los resultados puedes ir haciendo diferentes ejercicios para enseñarle al perro a gestionar mejor sus emociones... Aunque dada la complejidad de los siguientes pasos, te recomiendo que lo consultes con un etólogo.

¿Te quedan dudas?

Ahora ya sabes cómo debes pasear a un perro ansioso, en términos generales, aunque es normal que te puedan quedar dudas.

Como ya has visto, el tema de la conducta es complejo (y profundo) cuando te pones a investigar, y cada caso puede ser un mundo. Entiendo muy bien que puede que no todo lo explicado aquí te funcione con tu perro, no te preocupes. Todo tiene solución. Ya sabes que me puedes encontrar en Instagram, donde siempre sigo divulgando, o puedes pedirme asesoría personalizada en mi consulta online.